Construcción de una piscina a medida en una vivienda particular, transformando un patio interior sin apenas espacio libre en una zona de baño completa, con iluminación y acabados en gres porcelánico.
La obra se ha desarrollado en varias fases, desde la excavación inicial hasta la puesta en marcha del agua, con un resultado final que demuestra que el tamaño reducido del espacio no es un obstáculo para conseguir una piscina funcional y bien resuelta.
Excavación: el punto de partida
Todo proyecto de piscina empieza igual: con un hueco. En este caso, el patio interior de la vivienda —rodeado de paredes por los costados— marcaba desde el principio las dimensiones exactas con las que había que trabajar. La excavación se ajustó al milímetro al espacio disponible, dejando ya perfiladas las paredes y la profundidad del futuro vaso.

Armado y hormigonado: la estructura
Con el hueco abierto, se colocó la ferralla que da rigidez estructural al vaso: mallas metálicas en suelo y paredes, con los pasos de tubería ya integrados para el sistema de filtración. Sobre esa estructura se vertió el hormigón, formando el vaso definitivo de la piscina. Es la fase más técnica de toda la obra, y la que determina que la piscina aguante bien el paso del tiempo.
Impermeabilización y alicatado
Antes de revestir, se aplicó la membrana impermeabilizante en las zonas críticas, garantizando que no haya filtraciones una vez la piscina esté en uso. A continuación llegó el alicatado: paredes primero, escalones después, colocando cada pieza de gres con precisión para lograr un acabado uniforme, también en los rincones y desniveles propios de una piscina de patio a medida.





El resultado: agua, luz y un patio transformado
El resultado final es una piscina compacta, integrada en el patio, con iluminación LED perimetral que crea un ambiente cálido al atardecer. Lo que empezó siendo un hueco en la tierra es hoy un espacio de baño funcional, pensado para aprovechar al máximo un patio de dimensiones reducidas sin renunciar a nada.




